jueves, 14 de diciembre de 2017

Unas cuantas sugerencias de narrativa infantil y/o juvenil


Entre cebolleta y cebolleta (empapadas de vermú, que casa mucho con el vinagre) decidí que necesitaba un descanso de tanto álbum ilustrado... Es cierto que las literaturas gráficas están a la orden del día, y que han hecho mucho por este mundo de la abreviada LIJ, pero de vez en cuando hace falta volver a la palabra y concederse un rato de fructífera lectura como antesala a la cama. 


No crean que soy el único que tiene esa sensación, pues son muchos los monstruos que me escriben a través del correo electrónico o las redes sociales para pedirme alguna sugerencia de narrativa infantil, pues el álbum se queda corto para sus hijos entre ocho y diez años que necesitan coger algo de carrerilla y sacarle partido a su propia imaginación. Yo suelo recurrir a clásicos que pronto declinan (ya saben, nos ganan por goleada princesas rosas y series comerciales), pero bueno, ahí estoy, empeñado en que lean algo menos enlatado. 
Quizá este sea un buen momento para comprar algo que anime a sus adelantados hijos a diversificar las temáticas de sus lecturas y, porqué no, también a prescindir de las más visuales. Es por ello que aquí traigo algunos títulos de narrativa infantil y/o juvenil que he leído en los últimos meses sobre los que hago algunos comentarios que les pueden ser útiles en sus adquisiciones. ¡A disfrutar!


José Roberto Torero. Una historia de fútbol. Ilustraciones de Andreu Llinàs. Blackie Books. Empiezo con el fútbol, nuestro deporte nacional, vuelve a ser una vez más la excusa perfecta para idear una historia con gran aceptación entre los chavales aunque se desarrollé en un contexto ajeno, Brasil. En esta historia protagonizada por un grupo de niños (N.B:: He aquí el retorno a las pandillas en los libros infantiles) el objetivo está claro, montar un equipo de fútbol, el Siete de Septiembre (¡Me encanta esta fecha! Adivinen porqué) que esté a la altura de la competición. ¿Lograrán derrotar al Barón del Noroeste? Para saberlo, den un paso hacia delante y zambúllanse en una serie de peripecias donde abundan los motes y en las que amistad, familia y amor son la tríada perfecta.


Sofía Rhei. Cómo tener ideas. Ilustraciones de Marc Gras Cots. Narval. Las historias sin sentido son un clásico en esto de la narrativa infantil, pero la incluida aquí tiene un no-se-qué que me ha despertado muchas sensaciones. En este híbrido entre el relato de ficción y el manual de autoayuda para escritores, se entremezclan una serie de personajes y recursos de estilo variado que plantean un discurso complejo, extraño, pero necesario: la realidad siempre inspira la fantasía. Esa autora poco inspirada, el libro en el libro, y personajes de los cuentos clásicos descontextualizados, configuran un desfile de lo absurdo bastante divertido. Honesto, sin pretensiones, y un guiño más que merecido.


Mark Twain y Philip Stead. El rapto del príncipe Margarina. Ilustraciones de Erin Stead. Océano-Travesía. Sigo con uno de esos títulos a caballo entre la narrativa infantil y el álbum ilustrado (no se dejen engañar por el número de páginas). No sé si definir este libro como producto editorial o como creación literaria -seguramente sea ambas cosas- ya que es un proyecto colaborativo entre dos escritores (Mark Twain, a la idea inicial, y Philip Stead al posterior hilvanado) y una ilustradora, en el que he podido encontrar guiños a otras obras como por ejemplo El mago de Oz de Baum. Con una edición muy cuidada en la que no han faltado detalles polémicos (fíjense en el protagonista de raza negra que tanto ha dado que hablar: Mark Twain no citó este detalle en ninguna de sus notas), el resultado, en conjunto, es notable.


Mónica Rodríguez. Alma y la isla. Ilustraciones de Ester García. Anaya. Aunque con un año de retraso, este verano me puse al quite con este título tan premiado. Había leído muchas mieles sobre él y tenía que juzgarlo de primera mano... En primer lugar he de aclarar que soy poco partidario de los libros infantiles con trasfondo buenista, por lo que, cuando empecé a leer esta historia sobre emigración y pateras, se me torció el morro. Si algo tiene la literatura es que no se debe juzgar sólo por el argumento, así que continué la lectura para terminar gratamente sorprendido por el estilo narrativo, su prosa leve, profunda y poética. Se lee de una sentada y, a pesar del mensaje, deja hueco a las libres interpretaciones por parte de los lectores, algo que me gusta sobremanera.


Siri Kolu. Los Bandídez. Nórdica Libros. Este es uno de los que más me ha gustado de esta tanda de narrativa infantil, no sólo porque es un libro que bebe de las corrientes LIJ nórdicas que tienen como máximo exponente a Astrid Lindgren, sino porque me resulta crítica y divertida a partes iguales. En este “road-trip” donde una familia de bandidos de carretera raptan a una niña muy avispada, no sólo hay hueco para golosinas y carcajadas, sino también para todos aquellos niños del siglo XXI que necesitan sentirse queridos por sus familias a pesar de los compromisos laborales y sociales. Ligera y dinámica no da cabida al aburrimiento. ¡Excelente trabajo!


Maria Parr. Corazones de gofre. Ilustraciones de Zuzanna Celej. Nórdica Libros. Es inevitable conectar este título con Tania Val de Lumbre, no sólo por pertenecer a la misma autora y editorial, sino porque es una historia en la que Lena, una de sus protagonistas principales (el otro es Theíco... ¡Gracias traductor por usar el -ico como diminutivo!), tiene ese deje masculino, subversivo y actual que tanto abunda hoy día en los libros infantiles y que tiene como precursor a Pippi Langstrumpf. También encuentro cierto aire coral en una narración en la que la vida cotidiana, el sentimiento familiar, y las tradiciones vs. lo contemporáneo se alternan para ofrecer una serie de aventurillas que, con un lenguaje directo, logran curvar nuestros labios en un vaivén mayormente dulce. Con sabor a gofre, mejor dicho.


David Almond. El chico que nadaba con pirañas. Ilustraciones de Oliver Jeffers. Bambú. Que Roald Dahl es una figura muy inspiradora para la mayor parte de los autores anglosajones de narrativa infantil no es ningún secreto, sobre todo cuando leemos textos como este en el que confluyen elementos muy característicos del genio inglés que también están en obras como James y el melocotón gigante o Matilda. Divertida, fantástica y surrealista a veces, la historia de este niño que abandona a sus tíos para enrolarse en un circo y encontrar así su lugar en el mundo, es una buena forma de soñar. Espero que se diviertan con uno de los libros infantiles más señalados del año y del que, por su final abierto, vislumbro una segunda parte.


Paula Bombara. Sólo tres segundos. Milenio. Si El mar y la serpiente fue el reconocido debut de esta autora argentina en nuestras librerías, Solo tres segundos no le desmerece en absoluto, incluso he de decir que para mí, es una narración más lograda y conexa, no sólo porque pone en evidencia lo poderoso, desinhibido e inconsciente de la adolescencia, sino porque sabe conectar las voces de los personajes -entre sí y con el lector- en una tragedia cotidiana que tiene algo de catártica y mucho de crítica. Fugaz y grave, limpia y feroz, pero nunca indiferente.


Héctor Gómez Navarro. Historia de todos. Ilustraciones de Ina Hristova. A Buen Paso. Llegamos a uno de los libros más complejos de esta tanda narrativa navideña. En el compendio de relatos que propone su autor, el lenguaje y la riqueza verbal son la verdadera punta de lanza. Directos, juguetones, irónicos, en ellos se desarrolla un mestizaje de ideas que combina el cuento tradicional con nuevas visiones literarias, y que elevan el discurso a un plano contemporáneo más que notable. De entre mis favoritos destaco Sobre los ángeles y Tejedor, que suenan a realismo mágico, y el que da título al volumen por hacerme pensar callado que el mundo no deja de girar.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Muros ficticios que se tornan reales


A una semana de las elecciones catalanas, en plena campaña electoral (por cierto, una más insultante, turbia y sectaria a la que nos tienen acostumbrados nuestros políticos), y teniendo en cuenta que poco puedo añadir a lo que se ha dicho ya (¡Mama, yo lo que quiero es una primitiva! De esas reventonas, que ya me las maravillaría yo para darle buen uso...), se me hace idóneo traer a este sitio de monstruos y libros ilustrados uno de esos títulos tan necesarios (¡Para que luego digan que los libros infantiles no son sesudos!) y tan invisibles (por eso estamos aquí dando el callo).


Waterloo & Trafalgar de Olivier Tallec y publicado por la editorial Adriana Hidalgo en su colección Pípala, es uno de esos títulos para disfrutar despacio, tranquilamente, ya que en una lectura rápida se pasarían por alto detalles de composición, gestos inadvertidos, guiños y otras vicisitudes que enriquecen este duelo ficticio entre dos personajes. Así que, eso hice, me lo llevé a casa para destriparlo a conciencia.


Con un título que nos sugiere de lleno una temática bélica (dos palabras para captar el discurso elemental del mismo: la cosa empieza bien), abrimos la tapa y nos sumergimos en este mundo donde el naranja y el azul son los dos colores protagonistas. ¿Por qué los habrá elegido el autor? ¿Naranja significa Trafalgar, y azul, Waterloo? ¿El azul es Francia, y el naranja representa a Inglaterra? El caso es que son las dos batallas más importantes de la historia de nuestro viejo continente.


Conforme vamos pasando las páginas nos dejamos llevar por una secuenciación que roza el cómic, las páginas se dividen en dos, en tres, en múltiples escenas que, aunque prescinden de la delimitación clásica viñetas-calles, imprimen más dinamismo y ritmo a un álbum que tiene mucho que contar en este formato híbrido. Si a ello unimos que no hay demasiadas palabras (alguna interjección, ciertas onomatopeyas y poco más), recuerda a esos dibujos animados mudos con cierto toque vintage de los estudios DePatie-Freleng, véanse El inspector o la conocidísima Pantera Rosa.


La acción se resuelve de manera impecable. El uno grita. El otro más. Desde este lado. Desde este otro. Exhibe sus armas. El otro también las suyas. Una suerte de enfrentamientos que dan buena cuenta de lo que es la guerra... Pero, ¿es esa su única intención? No, creo que el autor nos aboca a ser conscientes de los parecidos entre las dos facciones más que de sus diferencias. Ambos personajes llevan una vida tranquila y llena de intereses, cada uno en su respectivo lado del muro. ¿Y acaso es imposible compartir ese espacio? ¿Es personal, intransferible? ¿El muro, una frontera real?... Les dejo que lo descubran, estoy seguro de que se sorprenderán.  


martes, 12 de diciembre de 2017

Nieve, viento, frío y tirabuzones


Gracias a Ana -la última ciclogénesis explosiva, no la de Codorniu- ya se nota el frío. No es que tiritemos mucho, la verdad, pero el viento bien que jode por las noches. Bufa que te bufa no hay quien pegue ojo. Y si uno está baldao de tanto ir de aquí para allá, la cosa empeora con la falta de sueño, necesario no solo para el cutis sino también para cerebro y esqueleto... Ya sé que algunos andan cegados por esa luz chirriante que emite la última campaña publicitaria de Burguer King© (No me imagino a los repartidores de mi barrio soltando disertaciones sobre el nacionalsocialismo alemán o la poesía de Szymborska), pero un servidor prefiere fijarse en la climatología que, aunque insalvable, tiene mucho aquel. Y si no, díganselo a los cientos de españoles que se han quedado atrapados en los aeropuertos ingleses (A eso le llamo yo mala suerte... ¡Si al menos hubiera sido en un país donde no haya que andar con la tarjeta de crédito en la boca!).


No obstante les diré que ya era hora de que arreciase el invierno, que uno andaba lleno de cercos de sudor y harto de lucir chicha. Necesitábamos cubrirnos con bufandas, trencas y jerseys de cuello vuelto y así darle rienda suelta a la imaginación, que a veces mola más que quedarse petrificado ante las vergüenzas personales -o ajenas-.


También estaría bonito que nevase, aunque fuera para proporcionarnos la tan ansiada postal navideña (Instagram no tiene bastante con jerseys horteras de navidad, así que, ¡por favor, atmósfera, proporciónanos más madera con la que prenderles fuego!). Un momento, pensemos... ¡No! Creo que no es muy buena idea... Ya saben que el cuñado español es poco ducho a moverse con un palmo de nieve. Rompernos algún brazo, alguna pierna, la cadera, magullarnos, lo hacemos la mar de bien con un poco de hielo, pero que no nos den un par de patines o un trineo, que los vendemos en un segunda mano.


Y con mucho chiste -que hoy me he levantado con guasa para rato-, arribamos al último título de Suzy Lee publicado en castellano. Línea (Barbara Fiore Editora) es una de esas fantásticas creaciones a las que nos tiene acostumbrados la autora. Tomando en este caso el patinaje sobre hielo, nos introduce en un mundo de trazos y tirabuzones. En este libro sin palabras la ilustradora incluye una nueva forma de interacción en la que el libro sirve de puente entre ella y el lector, es por ello que tenemos dos niveles discursivos, por un lado el ficcional propiamente dicho y por otro el de un plano más real. Aunque el libro gira y gira, termina con un final muy coral, en el que el personaje logra una comunión excelente entre autor y lector. Recomendado de principio a fin.

martes, 5 de diciembre de 2017

Estatuas y Literatura Infantil y Juvenil, un viaje por todo el mundo


Roman Shustrov. Ángel. Jardín Izmailov, San Petersburgo, Rusia.

En unas pocas horas se abre camino el puente más esperado de todo el año, unas mini-vacaciones que a más de uno le saben a gloria y son la mejor antesala de las fiestas navideñas. Descansamos, nos oxigenamos y cogemos fuerzas para todo lo que se avecina (bueno y malo, ya saben...).
Aunque muchos se quedarán en sus hogares haciendo de la manta y el sofá su santo y seña, otros nos aventuramos a coger coches, trenes, barcos y/o aviones para desconectar de una parte de la vida en otros lugares. Se abre el horizonte de lo desconocido y visitamos palacios, castillos, parques, cementerios, museos y bibliotecas. Escenarios todos ellos que, a pesar del clima invernal, nos invitan a descubrir. Espacios que se engalanan de setos, tapices, parterres floridos, luces navideñas y, cómo no, también de estatuas.
Llevaba tiempo queriendo hacer una colección de estatuas sobre personajes de la Literatura Infantil (dejando a un lado los autores, menos divertido). Aunque al principio no parecía un tema muy agradecido, tras tomar diversos caminos he logrado reunir un buen puñado de ellas (¡Y seguro que todavía hay más dispersas por plazas y avenidas! ¡Ayúdenme a encontrarlas!). Este paseo al que les invito, hará disfrutar a unos desde el sillón, mientras que a otros les abrirá las sendas inesperadas de este puente viajero. En lo que a mi respecta, espero encontrarme con alguna, y si quieren averiguar dónde, sólo tienen que seguir a este monstruo a través de la cuenta que este blog tiene en Instagram.
Sin más preámbulos les digo adiós. ¡Disfruten de estos días de asueto con mucha LIJ y libros infantiles! Y si no quieren leer, ya saben: ¡contemplen estas estatuas, que algo es!



Fontana del Porcellino (Florencia, Italia) Es la única estatua que ha inspirado un cuento (y no al revés, como en todos los casos anteriores), concretamente El jabalí de bronce (1842) de H. C. Andersen.


la estatua de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol en Central Park, Nueva York, EE.UU, es de las más conocidas en su categoría.


Estatua de Peter Pan basada en la obra Peter Pan y Wendy de J. M .Barrie (Kensington Gardens, Londres, Reino Unido).


Hay muchas estatuas dedicadas a H. C. Andersen, de las que traemos tres ejemplos, la de Central Park (Nueva York), en la que está acompañado del protagonista de su cuento El patito feo, la de Copenhague (Dinamarca) y la de Málaga.



Entre las estatuas dedicadas a la figura de Julio Verne y sus obras tenemos dos, la primera sita en Vigo (España) y la segunda en Nizhny Novgorod (Rusia).


Una de las más fotografiadas es La sirenita, estatua homónima del cuento de H. C. Andersen (Copenhague, Dinamarca)


Estatua basada en Historia de una madre de H. C. Andersen en Copenhague (camino del Kunstmuseum), Dinamarca.


Fremont Troll, un personaje del cuento popular Las tres cabras de Billy Gruff en Seattle (EE.UU.)



La estatua de la Señora Mallard y sus ocho patitos, basada en el libro Make way for Ducklings! (algo así como ¡Abrán paso a los patitos!) de Robert McCloskey en Boston (EE.UU.) a quienes la gente viste y adorna constantemente en Navidad, primavera o en los eventos deportivos.


Otro álbum que ha cobrado vida en esta estatua en bronce en Brooklyn es Whistle for Willie de Jack Ezra Eats.


Otra estatua es la dedicada al cuento de los hermanos Grimm Los músicos de Bremen Aunque en esa ciudad alemana está la más conocida hay muchas otras repartidas por el mundo.


De los montones de estatuas dedicadas al cuento El flautista de Hamelín esta de Hameln (Alemania) es la más fotografiada.



No podía faltar a esta fiesta la Caperucita Roja de los Hermanos Grimm y la que más me gusta es esta estatua de Munich, Alemania y la fuente de la Caputxeta Vermella en Barcelona.


Lo mismo pasa con Hansel y Gretel, véase este ejemplo en Märchenwald (Alemania),



o con Blancanieves en estos otros de Frankfurt am Main y Hessen en los que esta acompañada de sus siete amigos.


En Lindau, Alemania, también podemos ver la trenza de Rapunzel colgando desde la ventana de una torre.


También tiene su estatua en La Haya El gato con botas de Perrault.






Es más que loable la idea de los rusos al disponer en esta fuente cercana a la Plaza Roja de Moscú estatuas que hacen referencia a pasajes de sus cuentos tradicionales entre los que podemos encontrar al príncipe rana, Vasilisa la bella, o la princesa cisne.


Probablemente esta es una de mis estatuas “lijeras” favoritas, el oso Paddington de Michael Bond en la estación de Paddington en Londres.


Aunque Amelia Bedelia no es un personaje de la LIJ muy conocido en nuestro país, este personaje de Peggy Parish es un clásico en EE.UU., por eso le dedicaron esta estatua en Manning.


Esta es la estatua conmemorativa del álbum Arándanos para Sal de Robert McCloskey en Boothbay Harbor, EE.UU. (¡Se le cayó el cubo con todos los arándanos!)





Seguramente los personajes del Dr. Seuss sean de los más representados en las estatuas sobre LIJ de Norteamérica pero había que elegir algunas y me he traído fotos de las de Springfield y Naperville, donde vemos personajes como el Lorax, el Grinch o su gato con sombrero.



Otra estatua muy entrañable es la inspirada en el álbum Buenas noches, luna de Margaret Wise Brown y Clement Hurd. En Greenville (EE.UU.) podemos encontrar los ratones que aparecen en este libro que nos conducirán por algunos de sus rincones.



También hay hueco para las fábulas clásicas como la de El león y el ratón (admiren esta estatua en Silver Spring, EE.UU.) y la de La liebre y la tortuga (Bronx, EE.UU.), ambas de Esopo.



Para hacerle un guiño a El león, la bruja y el armario, la obra de C.S. Lewis, hay dos estatuas que me gustan, la del fauno Tumnus situada en un parque de Kingsport (EE.UU) y la del rey Aslan en la C.S. Lewis Square de Belfast (Irlanda).



De las numerosas estatuas que de El principito de Saint Exupery hay esparcidas por todo el mundo, aquí recojo la sita en la biblioteca de Northport (Nueva York, EE.UU.) y la de Hanoke (Japón)


En el barrio de Carabanchel (Madrid) se homenajeó a La historia interminable de Ende, inscribiendo sus primeras líneas sobre la estatua que lleva por nombre El buzón de las palabras.


La estatua de la tradicional colección de rimas y retahílas anglosajona Mother Goose también tiene su sitio en el Central Park de Nueva York.



Bastantes estatuas del Pinocho de Collodi pululan por parques y jardines como las de St. Louis (EE.UU) y la gigantesca de Boras (Suecia)


Aquí tenemos a la Pollyana de Eleanor H. Porter inmortalizada en Littleton (New Hampsire, EE.UU.)




Tenemos que hablar de la estatua protagonizada por Pippi Calzaslargas, el personaje con el que Astrid Lindgren alcanzó la fama, en el Centro Cultural D'n Bogerd (Países Bajos) Tambien en Suecia, Polonia y Adelaida (Australia)



Esta obra la podemos contemplar en Houston, Estados Unidos, y hace un homenaje al Oliver Twist de Dickens.


Aquí tenemos la estatua de uno de los miembros de La familia Moomin de Tove Jansson en Tampere (Finlandia)


En el Central Park de Nueva York hay multitud de estatuas que se refieren a obras literarias para niños y jóvenes como la que se refiere a El jardín secreto de Frances. H. Burnett...


...esta otra es del Rip van Winckle de Irvington también en el Central Park de Nueva York


Sadako y las mil grullas es una historia real que hace referencia a la Segunda Guerra Mundial y que inspiró a autores como Eleanor Coeer en sus libros. De las múltiples estatuas que hay sobre este tema, esta está en Salt Lake City, Utah (EE.UU.)



Mary Poppins quizá sea la institutriz de ficción más conocida por los pequeños lectores. Este personaje de P. L. Travers tiene sus respectivas estatua en Bowral y Maryborough, ambas en Australia.


Dos personajes de Mark Twain muy venerados en la cultura estadounidense son Tom Sawyer y Huckleberry Finn a quienes dedicaron esta estatua en Hannibal (EE.UU.)


Este conejo de Urbana (EE.UU.) hace alusión a La colina de Watership, la novela crítica de que está protagonizada por estos animales.


Esta estatua conmemorativa de El viento en los sauces de Kenneth Grahame está en City of Mountain View (EE.UU.)


No podía faltar el Winnie-The-Pooh de A. A. Milne entre esta selección de estatuas. Esta en concreto se encuentra en Newton (EE.UU.)





El maravilloso mago de Oz, escrito por Frank L. Baum es de esos libros que dejan huella y por ello se erigieron estas estatuas de sus personajes en las ciudades estadounidenses de Chicago y Burlington.


Esta estatua de Anna Frank está en Amsterdam para recordar su diario y que en su día fue una niña de carne y hueso.


Aquí vemos inmortalizado a uno de los personajes más queridos en Australia, el Bunyip de Berkeley's Creek, en la State Library de Victoria (Australia).


La Heidi de Joana Spiry, también está inmortalizada en Maienfeld, Suiza.


El barón de Münchhausen, aunque existió en realidad, pasó a ser personaje de ficción de la mano de R. E. Raspe y aquí tenemos una estatua-fuente alemana que inmortaliza sus hazañas.

Los personajes de El libro de la selva de Rudyard Kipling también están invitados a esta fiestas, por ello Mowgli y Baloo quedan para la posteridad en el Frederick Meijer Sculpture Park de Michigan y en Bensenville, Illionais tenemos a Kaa reptando entre las páginas del citado libro.




Querídisima es la pandilla de Charlie Brown y donde no puede faltar Snoopy, es por ello que en parques de California y Minessota les rindieron homenaje.


En la Jack London Square de Oakland (EE.UU.), tenemos a Colmillo Blanco.


Sam Retaco, Bill Percebe y El pudding mágico, protagonistas de la obra homónima de Norman Lindsay, aparecen en esta estatua sita en los Royal Botanical Gardens de Melbourne, Australia.


Ana de las Tejas Verdes, el personaje de Lucy Maud Montgomery, también tiene su propia estatua en la Prince Edward Island (EE.UU.).





Nils Holgersson es un personaje muy querido en toda Suecia, y no es de extrañar que haya repartidas por este país montones de estatuas en honor del protagonista de la novela de Selma Lagerloff.


Seguimos con este paseo por las estatuas más famosas de la LIJ con unas cuantas sobre cómic, les traemos la erigida en Bruselas en honor de Tintin y Milú junto a su padre Hergé.


La dedicada al marsupilami, entrañable personaje de la saga Spirou y Fantasio (Rob-Vel y Franquin), coronando esta fuente de Charleroi, Bélgica.


¡No podía faltar nuestro Capitán Trueno!, concretamente en Albuixech, Valencia.



No podíamos dejar pasar la Mafalda de Quino inmortalizada en dos estatuas de Pablo Irrgang, una vestida de verde en el Barrio de San Telmo (Buenos Aires, Argentina) y su gemela con vestido rojo en el Campo de San Francisco (Oviedo, España).


Y terminamos con la estatua dedicada a la LIJ más pequeña del mundo que se halla en Madrid, concretamente en la calle Arenal, y no podía ser otra que la dedicada al Ratón Pérez, creación del Padre Coloma.

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